El alma de las palabras
El alma de las palabras
recorre los intersticios
con sentires no ficticios
que sobre papeles labras
con la pluma que las cabras
encontraron en las peñas
donde casi te despeñas
cuando buscabas estelas
de las hermosas estrellas
que brillan entre las cañas.

EL PLAGIO

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EL PLAGIO

Mensaje por Ángel Saguar el Jue Mar 01, 2012 7:55 pm

Copiar sin consentimiento de los demás es una falta de respeto que además puede llegar a ser un delito contra la propiedad intelectual.

Ángel Saguar
Administrador del Alma de las Palabras.

Plagio
De Wikipedia, la enciclopedia libre

En el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española se define plagio como la acción de «copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias».[1] Desde el punto de vista legal, plagio es una infracción al derecho de autor sobre una obra artística o intelectual de cualquier tipo, en la que se incurre cuando se presenta una obra ajena como propia u original.

Así pues, una persona comete plagio si copia o imita algo que no le pertenece y se hace pasar por el (la) autor(a) de ello. En el caso de documentos escritos, por ejemplo, se tipifica el plagio cuando, sin comillas o sin indicar explícitamente el origen, ni citar la fuente original de la información, incluyendo la idea, el párrafo o la frase dentro del documento.

Esto constituye específicamente una violación a la paternidad de la obra, considerada dentro del marco de los derechos morales.

La denominada propiedad intelectual[2] es una colección de marcos jurídicos diferentes que protegen los intereses de autores e inventores en relación con obras creativas, ya sean expresiones de ideas como en el caso del derecho de autor o aplicaciones prácticas e industriales de ideas como en el caso de las patentes. Según la legislación de cada país, el castigo por este tipo de infracción puede ser una sanción penal o una sanción económica y la obligación de indemnizar los daños y perjuicios.

En un sentido más amplio, generalmente se denomina plagio a: 1) libros que contengan tramas o historias muy similares; 2) películas con semejanzas extremas en la forma de expresión de las ideas; 3) inventos muy similares a uno patentado; 4) obras de arte similares o con alguna pieza del original; 5) marcas, incluidos logotipos, colores, formas, frases, entre otros distintivos de algún producto; 6) simplemente ideas.

El uso de un mismo argumento para diferentes obras, expresadas de manera original, no constituye plagio, ya que el derecho de autor no cubre las ideas en sí, sino únicamente su modo de expresión.[3]




Etimología
El término plagio deriva del latín plagiārius: «secuestrador», equivalente a plagium: «secuestro», que contiene el latín plaga: «trampa», «red», basada en la raíz indoeuropea *-plak: «tejer». Véase, por ejemplo, en griego: plekein; en latín: plectere, donde ambos significan «tejer».[4] Otras versiones de la raíz son: del griego πλάγιος: oblicuo[5] , engañoso.[6]

A pesar de que en todas las épocas de la literatura escrita se han esgrimido acusaciones de plagio, utilizado con el sentido actual el término plagiario aparece por vez primera en escritos del poeta Marcial (siglo I d. C.). Anteriormente, «plagio» hacía referencia al delito en el que incurría el secuestrador o ladrón de niños y de esclavos –acepción conservada parcialmente en el español de América–, así como de ganado.[7] La historia de la literatura atribuye a Marcial la creación de este sentido cuando en uno de sus epigramas lamenta que sus obras hayan sido adaptadas por otro y que estén en servidumbre:

Te encomiendo, Quinciano, mis libritos. Si es que puedo llamar míos los que recita un poeta amigo tuyo. Si ellos se quejan de su dolorosa esclavitud, acude en su ayuda por entero. Y cuando aquél se proclame su dueño, di que son míos y que han sido liberados. Si lo dices bien alto tres o cuatro veces, harás que se avergüence el plagiario.

Marcial, Epigrama LII

El término pasa a las lenguas vernáculas alrededor del siglo XVI y se consolida simultáneamente a la gestación de la figura del autor moderno. En el siglo XIX, la progresiva protección jurídica otorgada a la creación intelectual convertirá el plagio en delito, y por lo tanto lo hará susceptible de ser juzgado en un tribunal, no únicamente, como hasta entonces, por la crítica y la historia literarias.

"Los buenos artistas copian; los grandes, roban."

Pablo Picasso

Al plagiario de obras se le ha representado como "corneja desplumada, y al rededor della muchas plumas de diversas colores sinifica el que se ha querido honrar con escritos y trabajos agenos, publicándolos por suyos, y queda corrido quando es tomado en el hurto. Desta fábula hizo mención Horacio, Epistolarum, lib. I, epistola 3, ad Iulium Florum; Iuli Flore, etc.:

Ne, si forte suas repetitum venerit olim

Grex avium plumas, moveat cornicula risum,

Fortivis nudata coloribus‘’

(Cita literal)[8]

En esta categoría debería ubicarse a quien sólo ostente autoría de alguna obra, aunque haya pagado para ello o se la hayan cedido a título gratuito.

Sanciones
Ámbito académico
Muchos estudiantes se sienten presionados para completar sus trabajos bien y rápidamente. Dada la accesibilidad de las nuevas tecnologías (Internet en particular) pueden plagiar copiando y transcribiendo información de otras fuentes. Los profesores detectan fácilmente esta modalidad de plagio, por varias razones:

■Con gran frecuencia las elecciones de las fuentes son poco originales. Los profesores pueden recibir el mismo pasaje copiado de una fuente popular por varios estudiantes.
■A menudo es fácil determinar si un estudiante usó su propia «voz».
■Los estudiantes pueden escoger fuentes inapropiadas, inexactas o fuera del tema.
■Los profesores pueden insistir en que, previamente a su revisión, los trabajos sean sometidos a un detector de plagio en línea.[9]
Existe poca investigación académica relativa al plagio en escuelas secundarias. La mayor parte de las investigaciones acerca de plagio se centran en el nivel superior de instrucción.[10]

Para los profesores y los investigadores, el plagio se castiga con sanciones que comprenden desde suspensión hasta cese, y la consecuente pérdida de credibilidad e integridad.[11] [12] Comúnmente, comités disciplinarios internos –a los que estudiantes y profesores han acordado estar enmarcados– atienden las acusaciones de plagio contra estudiantes y profesores.[13]

Sin embargo en la Universidad española no existen aún procedimientos intra-académicos de regulación del plagio entre personal docente e investigador. La vía habitual es presentar una queja ante la oficina del (de la) Defensor/a universitario/a y también a la inspección de servicios. Sin embargo en los Estatutos Universitarios no existe reconocimiento explícito en relación con posibles penalizaciones o valoraciones por un comité de expertos.

La mayoría de las veces los casos se producen con impunidad total, con el consiguiente detrimento de la tarea universitaria de producción de conocimiento y la lesión de los derechos de autoría y desmotivación de las personas que sufren el plagio. Recientemente han surgido algunas Plataformas de Lucha Contra el Plagio para consensuar acerca de este problema.

Periodismo
Dado que el principal valor del periodismo es la confianza pública, si un periodista no logra reconocer honestamente sus fuentes socava la integridad del periódico o medio en que trabaje, así como su propia credibilidad. A periodistas que han sido acusados de plagio a menudo se les ha suspendido de sus tareas inherentes mientras la agencia de noticias investiga los cargos.[14]

Autoplagio
Existen sospechas de que numerosos trabajos científicos publicados en revistas científicas sean copia total o parcial de trabajos anteriores, publicados por otros o por el mismo autor (autoplagio), pretendiendo aportar nuevos resultados. En enero de 2008 la prestigiosa revista Nature publicó un trabajo de M. Errami y colaboradores donde desarrollaron un programa informático titulado eTBLAST para buscar entre las publicaciones científicas similaridades de texto y encontrar así trabajos supuestamente copiados.[15] En la base de datos, que los propios autores denominaron Déjà vu, en junio de 2009 quedan recogidos 74 790 pares de trabajos científicos de gran similaridad, lo cual podría indicar que se trata de trabajos no originales.[16]

Recursos para luchar contra el plagio
Para detectar un posible plagio, con ayuda de un motor de búsqueda se puede indagar una determinada cadena de palabras del texto sospechoso, con el fin de ver si se encuentra un texto potencialmente plagiado. En la actualidad existen varios programas informáticos que facilitan la detección del plagio, especialmente en proyectos o ensayos de los estudiantes. Sin embargo el mayor medio para luchar contra el plagio son las mismas escuelas, universidades y casas de estudio, que frecuentemente no lo penalizan en sus reglamentos, incluso tratándose de tesis o proyectos terminales de titulación.

En cualquier caso, la mera repetición de cadenas de palabras no es una prueba concluyente de deshonestidad intelectual. Gran parte del discurso científico es repetición de conocimientos (fórmulas, datos, etcétera) e hipótesis compartidas por la comunicad científica. Por ello se deberían evitar pronunciamientos apresurados sin un examen detallado de las posibles violaciones o suplantaciones de la autoría intelectual.[17]

Tomado de wikipedia

Ángel Saguar
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