El alma de las palabras
El alma de las palabras
recorre los intersticios
con sentires no ficticios
que sobre papeles labras
con la pluma que las cabras
encontraron en las peñas
donde casi te despeñas
cuando buscabas estelas
de las hermosas estrellas
que brillan entre las cañas.

Chelo la Hija...

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Chelo la Hija...

Mensaje por Invitado el Lun Feb 06, 2012 9:34 pm

A MI MADRE
Bendito sea tu vientre, en el que estuve dormida,
hasta que a los nueve meses me dejaste ver el mundo
con mis ardientes pupilas.
Benditos sean tus pechos, con los que me alimenté,
cuando salí a ver el mundo, cuando era recién nacida,
ese manantial de leche que siempre es fuente de vida,
y la ofreces sin reparos y así podemos crecer.
Benditas sean tus manos, blancas cual armiño suave,
benditos sean tus brazos que me acunaron mimosos,
todos los días de tu vida, como bancos de corales.
Benditos sean los besos que con gran delicadeza,
depositaste en mi cara, me besabas dulcemente,
y en cada parte de mi cuerpo dejaste tu sonrisa impresa.
Tus besos llenos de encanto, de amor maternal inmenso,
entraron dentro de mi alma, y la llenaron de ternura,
y de amor que aún llevo dentro.
Alentaste mis mañanas, con el calor de tu cuerpo,
allanaste los senderos, para mis pasos inciertos.
Hoy te quiero dar las gracias, por tus inmensos cuidados
por tu protección de madre, por ese cálido hombro,
que siempre estuvo a mi lado.
Chelo Álvarez
15 sep. 2010
©1Derechos reservados.


A mi padre
Hoy quiero padre querido hablar un poco de ti,
recordar aquellos días en que tú estabas aquí.
Me dabas tanto cariño, trabajaste con afán,
para cuidar de tus hijos que no nos faltara nada.
Qué hermosos recuerdos tengo, de aquella infancia feliz,
no nos faltaba cariño, te teníamos siempre a ti.
Nos dabas lo que podías, siempre lo hacías con amor,
y una cosa pequeñita, se convertía en la mejor.
Qué buenos consejos, padre, recibí siempre de ti,
ya se que tú deseabas verme siempre muy feliz.
Luego pasaron los años, me fui haciendo mayor,
pero tus buenos consejos los guardo en mi corazón.
Padre, qué sola me dejas, ¿por qué te fuiste tan pronto?,
por la noche yo te sueño, por el día yo te imploro.
Que te bajes de esa estrella, que está muy lejos de mí,
¡qué daría por abrazarte y tenerte siempre aquí!
Se muy bien que no es posible, no lo podré conseguir,
me gustaría ser estrella, para estar cerca de ti.
Te pediré que me guardes dentro de tu corazón,
para cuando llegue el día, estemos juntos los dos.

Chelo Álvarez
©2010-08-16
Derechos reservados

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