El alma de las palabras
El alma de las palabras
recorre los intersticios
con sentires no ficticios
que sobre papeles labras
con la pluma que las cabras
encontraron en las peñas
donde casi te despeñas
cuando buscabas estelas
de las hermosas estrellas
que brillan entre las cañas.

Los vecinos de las cañas..

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Los vecinos de las cañas..

Mensaje por francis falcon el Mar Mayo 29, 2012 3:58 am

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Romance
Los vecinos de las cañas..


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“Inspirado en la obra cañas y barro”

Llegaron nuevos vecinos
y traen niños de edad temprana
unos cutis tersos y cansados
y comienzan muy de mañana.

Hay una mujer mayor,
que siempre cantos relata
y una muchacha joven,
con una sonrisa grata.

Un hombre que labra bien.
Pero de pocas palabras.
Si pasa junto a tu lado.
Y no le antiendes bien..
No te dirige palabra.

Pero son los buenos días,
melodía que sus labios relatan,
a nadie niega el saludo.
El desprecio nunca guarda.

Algunos dicen que es raro.
En la noche con luna clara.
Se pasa horas mirando.
como corre el agua sin palabra.

Dicen que son de un pueblo.
Donde el trabajo escasea.
Y se vive del sustento.
Que los acianos conservan.

Saben labrar duro el campo..
¡¡Tendrán muy buenas cosechas¡¡
Pero las gentes no quieren, no..
Que vengan desde otras tierras.

Ellos al pueblo no hacen daño.
Ellos a nadie, ni nada quiebran.
Solo son buenos labradores.
Que dan su amor a la tierra.

Pero los mozos del pueblo,
tienen vetada esa vereda,
para que no se enamoren
de la muchacha extranjera.

La madre si va al mercado
nadie se acerca a ella.
Sola pasea en las calles.
Sin que nada malo ella hiciera.

Ya van en corrillos rumoreando.
Los chismosos de la aldea.
Que no son buenas gentes
pues viven de otra manera.

Ellos descansan cada domingo.
Y juntos van a la iglesia.
Al cristo siempre le piden,
que sus vidas calma tengan.

Llega la fiesta del pueblo.
Ya se hablan de cosechas.
Los presuntuosos, airosos.
Fanfarroneando de sus grandezas.

Se escucha música de lejos.
Pero ellos no están de fiesta..
A ellos no el invitaron.
En el pueblo no les aceptan.

La joven le pide al padre,
que se busquen otra hacienda,
que se marchen a otro sitio.
Donde las gentes le entiendan.

Y el padre mira en silencio.
Ya con el alma consuela,
quiere ofrecerles a sus hijos
Lo que en la aldea le niegan.

Hay en el pueblo un mal viento,
y muchos niños enferman.
Los médicos quedan lejos,
los fármacos no les llegan.

Aunque nadie les saluda.
Y toda palabra le niega.
La mujer en su escaso tiempo.
Recoge hierba del campo.

Ella sabe de viejos remedios,
que en los campos se encuentran
y para todos los vecinos.
Fue componiendo la esencia.

Algunos con gran recelo
y ni le abrieron la puerta.
Pero pasaron los días.
Que los resultados trajeran.

Y fueron siendo muchos los niños
que del duro mal no padecieran,
y poco a poco las gentes
más ancianas de la aldea.

Le miran con mejores ojos
hasta asechan por sus tierras,
queriendo conocer los secretos
que desde lejos trajeran..

Y ellos siguen sus duros pasos
sin inmutarse tan siquiera,
viven en paz con Dios.
Aman su madre tierra..

Y saben bien que por su esfuerzo
Dios les dará recompensa,
nada piden a la vida,
ellos todos lo entregan.

Y una mañana de verano
cuando el calor más les quema.
vinieron a visitarles
trayéndole una propuesta.

Si se marchaban del pueblo.
Si dejaban la bella hacienda,.
Ellos bien les pagarían
cada gramo de cosecha..

los hijos con cara alegre
aceptaban la propuesta,
La madre con cara triste
decía esta hacienda ya es nuestra.

El padre mira de lejos
y otra vez les observa,
y con su firme y ronca voz,
les decía de respuesta.

Quédense con su dinero ,
y gástenselo en sus fiestas.
Que no hay precio alguno
para comprar esta hacienda.

Aquí se criaran mis hijos.
Aquí labraran sus metas.
Aquí vivirán sus sueños.
Aquí crearan sus vidas nuevas.

Y pasaron largos años.
Sin que nadie les dijera,
ni el saludo en cortesía,
ni una palabra a medias.

Pero el hambre y la escasez.
Un día llego a la aldea.
Y no había más alimento.
Que el que tenía la hacienda.

La mano de aquellas gentes
que un día de lejos vinieran,
repartirían remedios y alimentos
con quien tanto daño les hiciera.

Que el corazón si es noble.
Ofrece su vida entera.
y aquellas gentes de pueblo.
Que para los suyos bueno no fueran.

Les aportaron remedio
En los senderos de piedra.
Y aquí queda un caminante
de los ríos y praderas.

Aquí en un lugar pequeño
guardado todo se queda,
de aquellos rompe terrones
como de nombre les pusieran …

con llama de corazones
que lucharon sin ver frontera,
que no les ampara el hombre
por lo que, por sus vidas dieran …


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